Cómo ternura, amor al dolor y un sabor ácido.
Donde camino, no hay calles.
En la vena izquierda dos latidos señalan la vida.
Crujen hojas, amarro las ideas y se escapan otras.
Ese espacio en blanco que medía entre tu palabra
y la mía es un vacío, un silencio, en un no-lugar
de esos que en las ciudades acumulan hiedra,
basura o crímenes.
Fingiendo que caminas, yo te seguiré.
No dudare al pensar que sabes lo que haces.