
Abro el refrigerador de mi vida e intento sacar algunas cosas que ya expiraron, intento comerme recuerdos que he almacenado por alguna misión extraña que me incité a cumplir... Me empino un poco más para sacar de la cubera otros sueños que se que no los haré realidad, y así al fin puedo estar en paz, cuando digo en paz no es una paz útopica e introspectiva, si no, una paz para no enloquecer.
Enchufo el telefono y te llamo, te cuento por la ventana, que me ha ido bien, que a pesar de todo no he dejado de intentar, que estoy conforme, y tu te enojas, me vuelves a repetir lo que ya estoy aburrida de escuchar, ya no te creo. Tu no avanzas verdad?... mirando fijamente el suelo, mientras te recuerdo a través del vaso que derramé en unos papeles te digo que fue un error llamar, fin de la conversación.
Tan predecible, vuelvo a abrir el refrigerador de mi vida y saco tu nombre de ahí, nisiquiera me dan ganas de pensarlo dos veces, simplemente lo boto, y ¿sabes qué? me siento mucho mejor, odio tener que reducirte a un nombre en mi cabeza, me encanta cuando en este momento, en este instante en que nos creemos tan vivos, puedo sentir que me amas.
2 comentarios:
mejor chao :)
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