
11:30 estaba a oscuras en mi pieza pensando en ti... Jamás esperé que me llamaras pero ahí estabas al teléfono otra vez... noté inmediatamente que no era para nada importante. Como siempre, solo querías hablar de tu vida y de como marchaban tus cosas. A pesar de que tenía planes para ese día, no quería ser fría contigo, la verdad es que no podía, así que me olvidé de todo y te escuché, siempre tus llamados se transforman en un monologo y ahora que lo pienso me cargan, no les encuentro la gracia, pero al parecer soy tu mejor espectador... Continuabas hablando sin parar, apenas te dabas tiempo de respirar; terminaste de contar la pelea con tu polola y hubo un silencio incómodo, ninguno de los dos se atrevía a decir nada. En ese momento lo entendí: no habías sido en este tiempo más que una sombra para mi, de esas desagradables, en las que no te reconoces... el silencio desapareció con un "te entiendo, no te preocupes", comencé a llorar tenia muy claro que sería la última vez que sabría de ti, no podía hablar aún, las ideas se interponían y caían como una avalancha...volviste a hablar "no quiero hacerte daño Francisca, tu eres..."daño? pensé, qué sabes tú lo que es dañar? nunca aprendes nada!". Esperaba que le dijera algo lo sé, pero lo único que lograba sacar de mi eran lágrimas, así que corté el telefono.
Me propuse dejar de llorar, me asomé por la ventana, sentí el aire en mi cara. Deje volar mi mente. El árbol de enfrente ya tenía algunas hojas secas que hacían notar que la presencia del otoño estaba cada vez más cerca.
Me sumergí en la pena, ya me sentía sola y al mismo tiempo el árbol parecía estar al termino de una etapa, llorando hojas secas. Realmente el otoño no es una estación que me den ganas de esperar, en cambio si pienso en primavera es distinto; talvéz si otoño se llamara primavera las cosas cambiarían, y si amor se llamara odio sentiríamos culpa de amar...es la magia de las palabras, quisiera no poder hablar.